Patrimonio e Historia
Oñati: despertando la sensibilidad.
En Oñati hoy es historia, y se prepara el futuro. Oñati es una joya en estado puro. Un espacio natural en el que nos sorprenderá cada detalle.
Oñati es tierra vasca, y como tal plena de detalles de una cultura milenaria. Idioma propio, marcada personalidad, poso histórico y capacidad de adaptarse a los tiempos. Oñati podría calificarse como una tierra especial. Especial por su historia, por su patrimonio y sin duda alguna, por cómo ha llegado hasta nosotros.
Eso y su condición de Señorío y Condado durante muchos siglos. Los señores y luego Condes de Oñati fueron los amos de la villa durante más de quinientos años. Hasta 1.845 no se integró en Guipúzcoa, lo que marcó su personalidad y la conciencia de ser oñatiarra.
Oñati puede considerarse la villa más monumental del territorio histórico de Gipuzkoa. El gran pintor Ignacio Zuloaga la describió como la Toledo vasca. Oñati despierta sensibilidad, porque fue y porque es. Pasear por Oñati es perderse en el tiempo. Descubrir realidades que fueron. Encontrar ahora el genuino sentir de la presencia de todas las edades del hombre.
La universidad y la parroquia
De esa forma de ser tan definida han surgido hombres que son personalidades para Oñati. Sobre todo Rodrigo Mercado de Zuazola. Hombre influyente de su época. Nacido en el seno de una familia humilde, su talento le llevó a ocupar altos cargos eclesiásticos. Sin embargo, lo fundamental de su obra es ser impulsor de la Universidad de Oñati. Sufragó los gastos de la construcción y en 1.548 quedó inaugurada. La universidad de Oñati puede ser comparada con las grandes universidades de la época, como Salamanca, Valladolid ó Bolognia entre otras. Perduró la docencia en sus aulas hasta que en 1.901 fue clausurada por decreto. Hoy lo que podemos admirar es una joya arquitectónica del renacimiento. Con una portada plateresca en la que se representan, sobre todo, las virtudes a las que el hombre debía aspirar, al propio Rodrigo Mercado de Zuazola y la evidencia de ser protegido del poderoso emperador Carlos I de España y V de Alemania.
Si bien la universidad se construyó en tan solo ocho años, la iglesia parroquial de San Miguel necesitó de más de tres siglos para poder verla como hoy nos aparece. Muchos de los secretos de Oñati están aquí, enterrados ó presentes ante nuestros ojos. Arte y simbolismo humano para ser descifrados. Como lo están otros edificios que significaron un mundo para sus ilustres creadores, como el monasterio de Bidaurreta, exquisito exponente de diversos estilos. Sepulcro del contador mayor de los Reyes Católicos de Castilla, Juan Lopez de Lazarraga, su esposa y leales.
Arantzazu y Aizkorri
Oñati es la localidad de mayor extensión de Gipuzkoa. En los terrenos de sus numerosos barrios guarda verdaderas maravillas que nos harán rendirnos a sus encantos, como la arquitectura popular de sus imponentes caseríos.
Y recorriendo sus barrios no podemos olvidar quizá al más ilustre de todos: Arantzazu. Hace más de quinientos años, aquí, la virgen apareció sobre un espino ante un pastor. Y de inmediato se construyó el santuario. Sin embargo, ha sido en pleno siglo XX cuando de la mano de reputados hombres del arte vasco y mundial, como Oteiza, Txillida, Basterretxea y otros de la misma generación, se ha erigido un complejo artístico y cultural de vanguardia que causa asombro al viajero y que encuentra en el paraje natural en el que se enmarca su modelo.
Más allá de los últimos caseríos Oñati nos permite viajar en el tiempo y en el espacio. Tiempos y espacios que también pueden estar en nuestro interior, y que el entorno natural que nos rodea nos hará sentir. Con el parque natural de Aizkorri como símbolo más preciado, no debemos de obviar otros numerosos rincones. Múltiples paseos debidamente señalizados nos permiten recorrer estos parajes encontrando a nuestro paso construcciones megalíticas, calzadas, vestigios de oficios desaparecidos, antiguos caminos y puentes, ríos que desaparecen ante nuestros ojos para volver a surgir cauce abajo, paisajes de ensueño ó cuevas en las que habitaron el hombre y animales extinguidos. Oñati es un paraíso para la antropología y la paleontología. En este sentido y debido al valor de los hallazgos que se han hecho, se está acometiendo un ambicioso proyecto de acondicionamiento de la cueva de Arrikrutz. Un atractivo libro abierto para conocer a sus habitantes y sus moradas.
Mirando al futuro
En la actualidad Oñati es una villa moderna y pujante. Una villa trabajadora que florece sobre la tradición que ostenta desde antaño. Fruto de esa tradición histórica se han desarrollado industrias que compiten con éxito en todo el mundo.
Oñati siente y hace sentir. Baila y festeja. La pervivencia de tradiciones tan arraigadas como la procesión del día del Corpus es única. Cientos de años que han hecho de esta fiesta un ritual que perpetúa la autenticidad del ser oñatiarra.
Oñati es sensible a la vida. Por eso mima su acción al cincelar su futuro. Si tuvo pasado universitario, también tiene presente con la presencia de Mondragón Unibertsitatea, y futuro, con la ejecución de un estratégico polo relacionado con las nuevas tecnologías. La diversificación de actividades ayuda a construir un futuro mejor, y ese es el gran valor de Oñati, su saber adaptarse a los tiempos, leyendo las tendencias y aplicando las mejoras para pervivir en el futuro.
Oñati es una llamada a los sentidos, una tierra para disfrutar.
